
Carlos, el de administración.
Lo barato, sale caro. También en las redes sociales, también en el marqueting online. Y no, no voy hablar del “primo que está estudiando esto” y me lleva las redes sociales, ni del “informático” que ahora es desarrollador web y experto en SEO y social media, ni siquiera de “juanes palomos”, que todo lo saben. Aunque bien me valdría cualquiera de ellos para ilustrar el presente articulo. El asunto empieza cuando una empresa o marca quiere hacer publicidad de pago en los medios sociales, los conocidos ads. Empieza la canción.
– ¿Cuánto costaría unos anuncios en las redes sociales, Facebook, por ejemplo?
– Depende…
– ¿De qué?
– De la duración, de la segmentación, de las palabras clave, de la configuración, de la competencia, de lo que quieras conseguir con la campaña, de lo que quieras invertir, de las redes que se utilicen…
– Vale…pero ¿cuánto vale?. Míramelo.
– De acuerdo, te digo algo.
(…)
-Hola, ¿has visto el correo?
– Sí, me parece bien, es lo que tenía pensado invertir en Facebook. Pero…¿tú también me vas a cobrar? ¿Porque?
– Claro. Ya he trabajado para ti solo para darte un precio. Y ahora tendré que volver a hacerlo para configurarte la campaña, ajustar el precio de la puja, monitorizarla, aplicar y/o corregir la estrategia para ser más efectivos, medir el impacto y la calidad de los leads, estudiar las métricas, recogerlas, documentarlas y calcular el ROI para ti.
– ¿Qué es la puja? ¿Y el ROI?
– Oye…¿nos vemos y hablamos?
Seguro que más de uno ha vivido, oído, pensado o sentido una situación así. O muy parecida. El caso es que quizá los que nos dedicamos a esta profesión, quizá, en ocasiones no hemos sabido explicarnos. O quizá es que el desconocimiento llevo al atrevimiento. En cualquier caso, la conversación ficticia (inspirada en hecho reales) que ilustra este articulo tiene lugar en la realidad. Aunque muy, muy lejos de ser cierta. Es cierto e innegable que a todos nos gusta pagar menos, pero cuando esa pequeña diferencia se convierte en un número exponencial quizá hubiera valido la pena ese pequeño esfuerzo.
Tomemos de nuevo el ejemplo anterior y supongamos que esa empresa finalmente hace esa campaña y decide invertir, pongamos, 550 euros. Planteemos dos escenarios:
Escenario A. La empresa piensa que la agencia es “cara”, y decide que Carlos, el de administración (que además tiene un hijo que estudia informática de sistemas) se encargará del asunto. Total, se pasa el día en Facebook, piensa su jefe.
Resultado: La empresa le da 550 euros a Carlos, el de administración, que al final, sí, saca un informe para el jefe y resulta que han aumentado en 342 seguidores la comunidad de la página de fans de Facebook.
Números: 550 euros para Facebook
Escenario B. La empresa confía en su proveedor y acepta el pago de los honorarios, pero lo descuenta del presupuesto que tenía destinado para pagar a Facebook. Esto es: 90 euros que la agencia cobra por campaña (configuración, segmentación, palabras clave, etc) independientemente de su duración. Además, la agencia cobra 55 al mes por el seguimiento (pruebas A/B, monitorización, reporting, etc). Para esta campaña de una mes a la empresa le queda para invertir en Facebook 405 euros.
Resultado: La agencia se encarga de todo (y Carlos a lo suyo), reportando regularmente las métricas de seguimiento acordadas, realizando ajustes y cambios para rentabilizar al máximo la inversión de su cliente, etc. Y en el informe final resulta que ha conseguido 342 nuevos fans para la comunidad
Números: 405 euros para Facebook; 145 para la agencia esto es un 26% de lo que la empresa pretendía invertir en la campaña (recordad, 550 euros).
Mismo resultado? Aparentemente sí. O no. Pudiera parecer que si la empresa hubiera optado por elegir el escenario A, con menos presupuesto (405 euros) se hubiera acercado muy mucho a los 342 fans que han conseguido con un inversión mayor (550 euros), pudiéndose ahorrar en cualquier caso los honorarios de la agencia. Lo que quizá no sabe la empresa, es que en social media no cuenta la cantidad, si no la calidad. Es un mito. Es como eso del tamaño… Lo que vale dinero y es importante es captar tu público objetivo y dirigirlo a tus objetivos y quizá eso es lo no sabe Carlos, el de administración, y su jefe no ha advertido. Porque Carlos, el de administración, y con muy buena voluntad no sabe cuál es el objetivo de la campaña (ni su jefe tampoco):

Además el pobre Carlos, el de administración, no tiene ni idea de lo que significa segmentar ni para que sirve. Ni se lo han dicho, ni lo ha preguntado y poco que le interesa a él y a su jefe. Así que mejor no tocar nada y lo deja todo por defecto. A ver si al final, no va a funcionar…

¿Cuánto quiero gastar? 550 euros. Ni uno más que luego mi jefe me echa la bronca…¿Período de circulación? ¿Precio…? ¿Otra vez…? ¿Programación de anuncios? ¿Alcance? ¿Entrega? ¿Impresiones? Yo sí que estoy impresionado, piensa Carlos, el de administración…

Y asi…
Quizá sobren las siguientes líneas. Se dice que una imagen vale más que mil palabras…y no me quisiera imaginar la cara de Carlos, el de administración, y de su jefe cuando reciban (o en el peor de los casos, no reciban) ‘likes’ de sus nuevos seguidores, o estos sean de lejanos países, y el alcance de su página se desplome, y vean que después de la campaña su comunidad se estanca (si no se vacía), y en definitiva, no hayan conseguido ninguno de sus objetivos, si es que tenían alguno. Y se den cuenta de que han perdido 550 euros. Bueno sí, para pensar que han ahorrado 145… Lo barato, sale caro.
PS. Con todo el aprecio y el cariño del mundo a todos los Carlos, de administración y a todos los trabajadores de España y allende, que demasiadas veces se ven “obligados” a desarrollar actividades alejadas de su ámbito profesional por presiones de sus jefes. Carlos&Co: vosotros no sois los culpables!